miércoles, 21 de noviembre de 2018

Cáncer, evolución y diagnóstico precoz


Hay que tomar medidas para impedir el avance del cáncer. Para luchar contra el cáncer, el diagnóstico es clave fundamental. Si no se toman medidas para impedirlo, el tumor de tipo canceroso continuará creciendo, con invasión de los tejidos cercanos, y con una tendencia total a diseminarse por todo el cuerpo o por muchas de sus partes.

Las manifestaciones de esto, se irán produciendo en alteraciones locales, ocasionano dolor al resultar afectados los nervios sensitivos de la zona y generándose trastornos en la función del órgano que alberga la tumoración.

A todo esto, se suman los síntomas propios de los tumores secundarios, cuando la situación ya está bastante avanzada, debido a una mayor demanda de nutrientes que tienen las células malignas y a determinados productos químicos que invaden nuestro organismo, produciéndose un deterioro generalizado.

Desde luego que es un deterioro trágico, pero no se da de un día para otro, pasa mucho tiempo desde que la primera célula se vuelve anómala hasta que el organismo en su totalidad se ve invadido por una infinidad de células de tipo tumoral.

Entre el instante en que un grupo de células se torna maligno y la formación de un pequeño tumor de unos milímetros de diámetros acostumbran a pasar años. No todos los tumores se comportan de la misma manera, por lo que debería hablarse de enfermedades cancerosas.

Los incontables estudios que se han producido a lo largo del tiempo permiten caracterizar muchas de estas alteraciones y definir su evolución natural con bastante precisión (dentro de lo que cabe). Se sabe que en mucha casuística si se descubre la tumoración maligna cuando está más o menos bien localizada, hay unas expectativas de curación bastante amplias.

Importancia de los diagnósticos


Hoy en día se suele insistir tanto en la importancia del diagnóstico precoz, incluso se han dicho métodos que en algunas zonas permiten que pueda ser descubierto en sus etapas primigenias. En el caso de las revisiones ginecológicas periódicas, si se llevan a cabo regularmente, posibilitan en buena medida la detección de cánceres de mama o de útero en etapas incipientes de la enfermedad, lo que aplicando un tratamiento oportuno tiene unos altos índices de curación que pueden llegar casi al 100 por 100.

Una de las técnicas que se usan para diagnosticar las enfermedades cancerosas es la gammagrafía, que se basa en la capacidad de las células cancerosas para la captación de determinados marcadores radiactivos que se inyectan en el organismo. Este es un procedimiento que se ha mostrado muy útil para diagnosticar cánceres metastásicos de huesos e hígado.

En cuanto a la frecuenta de los tipos de cáncer, afecta de manera diferente al hombre que a la mujer. En el hombre el pulmón y la próstata, así como el colon y el recto son los que tienen más probabilidad de verse afectados por la enfermedad y en la mujer el cáncer de mama es el que suele dar más problemas muy por encima de otros como el de pulmón colon y recto.

Desde aquí, te recomendamos que no tengas ningún miedo en ir al médico cuando notes cambios en las zonas indicadas. Muchos cánceres de mama no se pueden tratar a tiempo porque el paciente llega al médico cuando ya es demasiado tarde y la metástasis ya es una realidad, haciendo prácticamente incurable la enfermedad.

Hazte las revisiones pertinentes que te recomiende tu médico y ante la mínima variación no temas en acudir a tu médico, lo peor es quedarse callado. La enfermedad si llegas tarde no te dará una segunda oportunidad. El primer paso para curar el cáncer su evolución, diagnóstico lo más rápido posible.