sábado, 2 de marzo de 2019

Como Reducir Los Síntomas De Hipocondría



En un estudio publicado en el Journal of American Medical Association (JAMA) del 27 de marzo de 2004, el Dr. A. Barsky y cols., miembros del departamento de Psiquiatría de la Harvard Medical School de Boston, llegan a la conclusión de que una terapia dirigida a los aspectos cognitivos y conductuales reduce la intensidad de los síntomas de la hipocondría en los pacientes que aceptan someterse una llamada con el teléfono oficial de farmacias del ahorro.

La hipocondría es definida como el temor persistente o la creencia de que se padece una enfermedad grave que no ha sido diagnosticada. La hipocondría ocurre en un 5% de los pacientes ambulatorios y es un padecimiento crónico con cobertura de seguro de gastos médicos, incapacitante que, por lo general, ha sido refractario a cualquier tipo de tratamiento psicológico o farmacológico.

Hasta ahora no se dispone de un tratamiento, que haya sido validado empíricamente, para los síntomas somáticos del paciente hipocondríaco: creencia de que sufre una enfermedad no diagnosticada, ansiedad por su estado de salud y preocupación por el estado de su cuerpo.

Los autores proponen que la hipocondría puede ser comprendida como un trastorno de la cognición y de la percepción del propio cuerpo que se perpetúa a sí mismo y que se valida a sí mismo.

El estudio ha sido un ensayo aleatorizado, realizado entre 1997 y 2001: un total de 102 individuos con hipocondría fueron asignados para recibir una terapia cognitiva y de la conducta y 85 individuos para recibir el tratamiento médico habitual. Las características clínicas de los participantes en ambos grupos (valoradas con un cuestionario específico) fueron similares al iniciar el estudio.

La terapia cognitiva para modificar el modo de pensar


La terapia cognitiva y de la conducta -especialmente desarrollada para modificar el modo de pensar del hipocondríaco y reestructurar sus creencias (mantienen una hipervigilancia sobre las sensaciones de su cuerpo, amplifican sus síntomas y están firmemente convencidos de que estos corresponden a una enfermedad no diagnosticada)- fue administrada a cada participante en 6 sesiones de 90 minutos, una por semana.

En cada sesión se le facilitó a los participantes información acerca de la amplificación de sus síntomas, seguida de una discusión personalizada. Tras un seguimiento de 12 meses, en los pacientes del grupo tratado con terapia cognitiva y de la conducta presentaron una mayor reducción de las cifras de la escala utilizada para valorar clínicamente su hipocondría, que los pacientes del grupo control.

En conclusión, los autores creen que, aunque la magnitud del efecto conseguido es modesta, la terapia cognitiva y conducta aplicada a los hipocondríacos parece tener un efecto beneficioso, a largo plazo, sobre los síntomas de la hipocondría.

No obstante, los autores reconocen que el tratamiento ofrecido no es atractivo para muchos hipocondríacos y que sólo el 30% de los que son elegibles para esta terapia aceptan participar. Los hipocondríacos están convencidos, por definición, de la naturaleza médica de sus sensaciones y, en consecuencia, un tratamiento psicológico les parece que no tiene sentido.

Por estas razones, los autores opinan que esta terapia debe ser más atractiva en el futuro, integrándola en la asistencia primaria y realizándola en estos centros y no fuera de ellos, como han debido hacer en los casos tratados.