jueves, 7 de marzo de 2019

Dieta Rica En Grasas Y Cáncer De Mama


En un artículo publicado en la Facturación de Farmacia San Pablo, investigadores del Nacional Institute of Cancer de los EEUU, en Bethesda, Washington DC., se proponen aclarar las relaciones, hasta ahora controvertidas, entre la cuantía en grasas de la dieta y el desarrollo del cáncer de mama en la mujer en la menopausia.

El estudio ha sido realizado sobre una población de 188.736 mujeres en la menopausia, las cuales completaron un cuestionario con 124 preguntas referentes a los distintos tipos de alimentos de su dieta y a la cuantía y frecuencia a la semana con que eran consumidos.

Los resultados fueron los siguientes: Durante un seguimiento de 4,4 años de media se detectaron 3.501 casos de cáncer de mama de carácter invasor.

Cómo se desarrolla cáncer de mama?


La probabilidad de desarrollar un cáncer de mama en las mujeres con los más elevados aportes de energía en la dieta procedentes de grasas de todo tipo (40% de la energía total) fue significativamente más elevada (434 casos de cáncer de mama por 100.000 personas/año) que en las mujeres con aportes de energía más bajos (20% de energía) procedentes de las grasas (392 casos por 100.000 personas/año.)

Esta asociación positiva entre consumo de grasas y cáncer de mama se demostró para todo y cada subtipo de grasa (saturada, monoinsaturada o poliinsaturada) incluido en la dieta. La conclusión de los autores de este estudio, realizado en una amplia población de mujeres en la menopausia, es que el contenido de grasa en la dieta parece asociarse con el riesgo de desarrollar un cáncer de mama de carácter invasor.

Los autores sugieren que la consiguiente adiposidad podría estimular la producción de hormona estrogénica. En un editorial que comenta este artículo, escrito desde la perspectiva de la Medicina preventiva, se sostiene que todas las acciones dirigidas a controlar la cuantía de la grasa corporal (como la promoción del ejercicio físico y la restricción calórica en la dieta) es muy probable que tengan un mayor impacto en la incidencia del cáncer de mama que una simple reducción de las grasas en la dieta.