sábado, 30 de marzo de 2019

La dieta mediterránea puede ser beneficiosa

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En un estudio experimental publicado en la revista Annals of the Rheumatic Diseases del mes de febrero de 2003, un grupo de investigadores del Food and Nutrition Department de la Universidad de Umeà, en Suecia, llega a la conclusión de que en los pacientes con artritis reumatoide (AR) la adopción de una dieta mediterránea (rica en aceite de oliva, pescado, carne de ave, frutas y vegetales) reduce la actividad inflamatoria de la artritis, incrementa la actividad física y mejora su vitalidad y su calidad de vida.

Un total de 56 pacientes con AR fueron incluidos definitivamente en el estudio, de los que 29 fueron colocados aleatoriamente en el grupo de la dieta mediterránea (DM) y 27 en el grupo de la dieta de control (DC).

Los criterios de inclusión fueron padecer una artritis reumatoide con una duración de, al menos, 2 años y tratarse clínicamente de una enfermedad caracterizada por ser estable, bajo control apropiado, por un especialista en reumatología.

Al comienzo del estudio los dos grupos de pacientes eran semejantes en todos los aspectos excepto en la duración del para qué sirve: en el grupo de la DM la duración de la enfermedad fue de 17 años frente a los 10 años del grupo con DC.

Para asegurar que las dietas correspondientes eran las prescritas para cada grupo, a todos los pacientes durante las tres primeras semanas les fueron servidas las dietas correspondientes (DM y DC), tanto para el almuerzo como para la cena, en la cafetería de la clínica.

El examen clínico de los pacientes se realizó al comienzo de la experiencia, así como en las semanas 3ª, 6ª y 12ª. Se utilizaron los siguientes índices para valorar los resultados clínicos:

  1. Índice de la actividad de la artritis reumatoide (DAS28)- Índice de la función física (HAQ)
  2. Índice de la calidad de vida (SF-38)
  3. Índice del consumo diario por el paciente de medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos (AINES).

Después de tres meses de observación, los pacientes que habían seguido la dieta mediterránea habían perdido peso, sus niveles de colesterol habían descendido y aquejaban menos dolor en sus articulaciones comparados con el grupo control que no habían cambiado sus hábitos alimentarios.

La diferencia a favor del grupo con dieta mediterránea fue notable tan solo en la segunda parte del ensayo clínico.

La conclusión de los autores es que una dieta mediterránea reduce la actividad de la artritis reumatoide en los pacientes en los que esta enfermedad mantiene una actividad estable y modesta. De este modo, siguiendo una dieta mediterránea durante tres meses, los pacientes con artritis reumatoide pueden conseguir mejorar su condición física e incrementar su vitalidad.